Reflexiones desde el norte de Santander

Por Santiago Sierra Pérez

El Plan General de Ordenación Urbana de Santander (PGS) es el instrumento básico y principal de ordenación integral de la ciudad, es la premisa mínima. En el norte esperamos un buen ‘Plan’, necesitamos entender la ciudad no solo como un conjunto de edificios, calles, solares y fincas que construir.

Santander no puede crecer eternamente, debe encontrar un equilibrio que la haga sostenible, ecológica y medioambientalmente inteligente, tiene una superficie limitada, no pueden seguir creciendo de forma indefinida agotando y dificultando la gestión de todos sus recursos.

Cuando pensamos en ciudad, hay que pensar en sus habitantes, los vecinos en primer lugar, el número, cuantos somos, cuantos seremos, su edad, sus relaciones sociales, su forma de vivir, su tejido productivo, una ciudad se disfruta o se sufre 365 días al año.

La ciudad deseada es aquella que respeta la identidad de sus ciudadanos su multiculturalidad, que se siente viva, dinámica, en constante movimiento, capaz de evolucionar, adaptarse, de cambiar rápidamente, pero manteniendo su esencia, Puertochico, Barrio Pesquero, Tetuán, Paseo Pereda, Porrua, Cueto, Monte… Santander no es una isla, es una península envuelta por su bahía y rodeada por otros grandes núcleos de población que necesita, Camargo, Astillero, Bezana, incluso el otro lado de su bahía, con los que debe crecer en armonía, compartir servicios, comunicaciones, cultura, espacio productivo, territorio.

Cuando hablamos que Cueto, Monte deben mantener su carácter rural, no estamos hablando de su ganadería, agricultura… Hablamos de personas, de sus relaciones, de su cercanía, de los proyectos en común; pero también estamos hablando de la necesidad de crecer y ordenar los núcleos consolidados y crear redes de movilidad adecuadas, sin esperar a otros futuros desarrollos, saneamientos, aceras, carriles, direcciones y por supuesto recuperación y mejora de las construcciones existentes.

Cueto, Monte hace unos días dejaron claro que no quieren perder la rueda de un futuro que anteriores planes le han negado; es el momento de opinar, proponer, incluso exigir, los pueblos, barrios de Santander son un todo indivisible y deben crecer acompasados, son la ciudad, con necesidades, laborales, de servicios, culturales a las que un plan general debe favorecer.

Para redactar un PGS se debe de hacer un estudio previo sobre la Población, Industria, Puerto-La Pasiega, Trabajo-Pctcan, Universidad, Servicios, Comunicaciones-AVE, Integración ferroviaria, Mejora de la movilidad y aparcamientos disuasorios. Área metropolitana.

Es necesario recuperar zonas olvidadas degradadas por un urbanismo agresivo, especulativo, como laderas de General Dávila o el Cabildo, sin olvidar la situación de Castilla-Hermida, hambrienta de espacio libre deseosa de alejarse del ruido y contaminación

Infraestructuras, servicios funcionales y accesibles, centros de salud y educativos, centros de la tercera edad, culturales, dotaciones deportivas, puntos limpios. Una ciudad inteligente, humana, solidaria y respetuosa con los ciudadanos.

En la zona norte es importante la catalogación e inventario de patrimonio por sencillo que parezca, manantiales, lavaderos, escuelas, arqueología urbana, heráldica. Hay que recuperar el Castillo de Corbanera, en Monte; mejorar la accesibilidad del Centro de Interpretación de la Maruca, la Peña de Peñacastillo, Mataleñas, el Faro de Cabo Mayor.

Recuperación, ordenamiento y uso sostenible de la zona regulada por el Plan de Ordenación del Litoral, que los vecinos de Cueto, Monte y San Román han mantenido y conservado con un gran esfuerzo, necesidad de analizar su uso, sin fines ni actividades privativas y respetando el paisaje las paredes de piedra secas o «moríos» que las caracteriza.

El PGS debe facilitar los medios para conseguir que la costa norte del municipio pueda llegar a ser parte del Parque Natural Dunas de Liencres y Costa Quebrada.

Se han producido muchos cambios en la sociedad que un plan general necesita recoger. Ya no es el momento de grandes infraestructuras para conseguir la bondad de los votos y poder gobernarla con tranquilidad, hoy las ciudades necesitan infraestructuras invisibles que respeten y protejan a sus vecinos.

Un PGS humano que no expropie viviendas y traslade a barrios enteros.

Es el momento de opinar, de la participación ciudadana abierta y sincera, el momento de ser escuchados, con tiempo, sin prisa y con mucho corazón.

Desde Cueto y Monte hemos pedido que la ciudad esté más cerca, que nos escuche, que nos sientan, que nos informen, que la participación llame a nuestra puerta, que nos conozcan y para eso hace falta tiempo.

Cuando se anunció que se fomentaría la participación ciudadana para redactar el nuevo PGS, muchos vecinos aplaudimos, pero los efectos covid-19 ha retraso del comienzo de su desarrollo, ahora no es el momento de ganar el tiempo perdido.

Santander no necesita plazos atropellados de tres meses, en pleno verano y bajo las consecuencias de una pandemia, la participación necesita calma tiempo para encontramos con esa ciudad que vende, enamora y es diferente.

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