Santander: Reflexiones y propuestas urbanísticas globales

Por Carlos García López, secretario General de A R C A (Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria)

Antecedentes

Si entendemos el urbanismo como la organización del espacio urbano para conseguir la mayor calidad de vida posible de toda la población de la ciudad, priorizando sus intereses vitales sobre otras consideraciones, el urbanismo en Santander desapareció tras el incendio hace 80 años, y todavía no ha llegado.

Se utilizó el pretexto de que tener una singular y hermosa bahía justificaba la ausencia de parques y zonas libres de cierta entidad, como si el mero valor visual de la bahía lo compensara todo. Con esa disculpa se acabó con la práctica del urbanismo y se entregó la ciudad durante décadas a la exclusiva práctica de construcción hiperdensa y apelotonada carente de diseño global, de orden y de espacios y equipamientos públicos como se puede ver en las dos laderas  de la larga avenida de  General Dávila, en Castilla-Hermida y otros distritos surgidos con posterioridad: sin que la llegada de los ayuntamientos democráticos haya cambiado prácticamente nada significativo al respecto.

De esta manera el urbanismo dejó de considerarse un servicio a toda la comunidad, para convertirse exclusivamente en negocio que interesa, compete y sirve sólo a unos pocos. Por ello la ciudad real, en la que viven la mayoría de sus habitantes, no es más que un núcleo construido y desordenado al servicio de los beneficios particulares de los promotores, que los habitantes han venido soportando resignada y  pasivamente, como  si no hubiese otras alternativas y modelos de organizar el espacio urbano. 

Consideraciones globales

Esquema general de la ciudad

A diferencia de otras ciudades cuyo territorio les permite extenderse de manera concéntrica en todas direcciones, Santander se asienta sobre una península rodeada de mar por tres de sus límites, por lo que la forma de concebir su espacio global con proyección de futuro, debiera haber sido y debe de ser en lo posible, la de franjas paralelas alternas, en la que alternan franjas de espacio construido con otras franjas compuestas por corredores verdes, parques naturalizados y espacio libres. La configuración sería similar a una mano ligeramente abierta  con sus dedos separados, en la que los dedos son los barrios construidos y los espacios entre ellos, los grandes corredores y espacios públicos naturalizados.

Conexión con los ayuntamientos colindantes y circundantes de la bahía.

La mayor concentración de la población de Cantabria habita el entorno de la bahía de Santander. La realidad actual es que el espacio de  los diferentes ayuntamientos que la circundan, Santander, Bezana, Piélagos, Camargo, Astillero, Villaescusa, Marina de Cudeyo, y Ribamontán al Mar,  es  utilizado a diario por un importante flujo de población que se desplaza e interactúa entre ellos, sin distinción de municipios: lo que supone la necesidad de dar un tratamiento similar y coherente del espacio urbanístico, medioambiental, residencial y productivo de todos los ayuntamientos circundantes, para no generar incoherencias, rupturas o disfunciones territoriales. Existe por tanto la oportunidad de que Santander, como ciudad principal y capital de Cantabria, lejos de limitarse a contemplar su territorio municipal de manera cerrada y aislada,  se adecúe a esta nueva realidad y dé ejemplo iniciando un proceso generoso y flexible de coordinación con los ayuntamientos colindantes y que circundan la bahía. En este sentido resulta prioritario no limitarse a  dar continuidad entre ayuntamientos  sólo a zonas construidas, industriales  o viales, sino a crear grandes cinturones verdes o sistemas de parques periféricos que comuniquen paisajística y peatonalmente a los diferentes municipios.

Parques, corredores y zonas verdes

El concepto de “naturaleza en la ciudad” ha sido excluido durante 80 años con el pretexto visual de la bahía. De esta manera se ha ofrecido a la población la falsa idea de que la ciudad y el progreso requieren necesariamente de la renuncia al disfrute de la naturaleza en la ciudad, y cuando esta comienza a introducirse  en la década de los años 80 del siglo pasado (parque de La Magdalena, parque de Mataleñas…) se hace en un espacio litoral periférico con la única posibilidad de visita de fin de semana, lejos  de los barrios y distritos y de la posibilidad de su utilización y disfrute de manera cercana y cotidiana. Conviene recordar la gran importancia de que el modelo de parque sea natural o rural, a base de campas y arbolado predominantemente autóctono, ante el riesgo del error de considerar como “parque” a zonas libres donde predominan las superficies duras de baldosas, hormigón o similares.    

Barrios de la ciudad consolidada

La ciudad consolidada con elevadas densidades y ausencia de espacios públicos, espacios libres y parques cercanos, debe de someterse a un proceso de esponjamiento. Es decir. Allí donde surjan edificios en desuso por su antigüedad o mal estado, o simplemente desocupados, deben utilizarse las transferencias de aprovechamiento u otros mecanismos, para garantizar que el solar vacío sea utilizado como espacio libre de uso público, parque o dotacional, con el fin de compensar las carencias que la ausencia de urbanismo ha impuesto a  la calidad de vida de los habitantes de la zona y a toda la ciudad.

Prados del litoral norte

La gran extensión de prados existente al norte del municipio, entre los núcleos de Cueto, Monte Y San Román y la costa acantilada, deben de considerarse de acuerdo con su función histórica tradicional, zona de reserva agrícola protegida del municipio. La escasez de este tipo de suelos que han ido desapareciendo progresivamente en todo el término municipal, hacen más necesario que nunca su conservación por muchas y diversas razones territoriales y ambientales. La eufemística expresión de “Parque Litoral Norte” debe desecharse definitivamente por  abrir posibilidades a introducir usos en estos prados que van en contra y ponen en riesgo su naturaleza y función.

Núcleos rurales en el municipio

Los núcleos rurales que aún quedan en el municipio (Cueto, Monte y San Román), deben conservar todo lo posible las características de su trazado  histórico y características ambientales, evitando ser ocupados, devorados y transformados por la avalancha de nuevas construcciones que acabe con ellos.

Frente marítimo

Situado al sur de la ciudad y característica fachada de esta hacia la bahía, su pasado portuario y la paulatina incorporación de espacios al uso y disfrute ciudadano, hacen de esta franja una zona estratégica en  la que proyectos u ocurrencias improvisadas pueden arriesgar no sólo sus incomparables valores estéticos y paisajísticos, sino dificultar incluso el acceso directo de la ciudadanía al contacto con su bahía.

Arbolado y vegetación urbana

La anacrónica permanencia de una desfasada mentalidad meramente ornamental del arbolado y la vegetación, ha venido provocando la desvalorización del árbol, sometiendo el arbolado urbano a brutales podas mutilantes periódicas o a su eliminación sin más, cuando aparece algún inconveniente. Por el contrario, cada vez es mayor la extensión de superficies de suelo artificial compacto con pavimentos duros, que generan auténticos desiertos de baldosas, recalentando el clima urbano y dejando discurrir libremente el agua de lluvia sin reintegrarlo en el normal ciclo que esta debe seguir. Ello es contrario a la mejora y naturalización del paisaje urbano y  calidad del aire en los barrios, y perjudica  la mitigación de gases contaminantes, ruido y efectos del calentamiento climático.

Polígonos industriales y áreas productivas

En algunas zonas de la ciudad se han instalado viviendas y centros comerciales junto a industrias, constituyendo una práctica desastrosa de desorden del territorio. La mezcla de usos incompatibles no debe volver a repetirse, ni tampoco la recalificación irresponsable de terrenos  que al final provocan este conflicto de enfrentar calidad de vida residencial con producción industrial.

Iniciativa urbanística

En estos 80 años de ausencia de urbanismo, si exceptuamos la mejora que supusieron la incorporación a la ciudad de los parques de La Magdalena, Mataleñas y otros diseminados por General Dávila (La Teja, Jado, Altamira, Las Carolinas…) conseguidos todos por un solo alcalde, Juan Hormaechea, todas las iniciativas e intentos por introducir el urbanismo en Santander en los últimos 40 años han sido propuestas y promovidas  por la ciudadanía: así el parque de la vaguada de las Llamas, el parque de Mendicouague, la permanencia arbolada de la Alameda de Oviedo, la finca arbolada de Villaflorida en  Cisneros, la creación de un parque naturalizado en La Remonta, el soterramiento de las vías del ferrocarril y la creación de un corredor verde entre Peñacastillo y las estaciones, la conservación de edificios y elementos históricos y la creación de un frente marítimo sobre la bahía, libre para el disfrute público que garantice el paisaje y los valores naturales.

Si la ciudadanía se ha erigido en principal agente urbanístico propositivo, tomando la delantera a políticos y técnicos, JUSTO ES QUE SE RESPETE Y GARANTICE SU PAPEL COMO PRINCIPAL AGENTE MOTOR  EN ESTE PROCESO PARTICIPATIVO, cuyo fin debe ser introducir de una vez el urbanismo en Santander, orientado al  al servicio de todos sus habitantes. 

Propuestas concretas

1- Articular la ciudad a base de grandes y extensos corredores verdes naturalizados paralelos y de forma longitudinal, por las siguientes áreas:

  • Peñacastillo-La Remonta-Parque de Morales, espacios ferroviarios-Estaciones.
  • Estaciones_Frente marítimo-La Magdalena-Sardinero-Cabo mayor.
  • Mesones-Vaguada de las Llamas-La Albericia y Cazoña.
  • Franja de prados en cota alta paralelos a la costa y a Las Llamas entre Cueto Valdenoja-Monte- San Román.
  • Cabo Mayor-La Maruca-Virgen del Mar.
  • Transversal entre la Virgen del Mar-Monte Corbán- Peñacastillo.
  • Transversales en dirección Norte-Sur, posibilitando la  unión de la franja del litoral norte con Las Llamas y en Frente marítimo sur.

Esquema global de corredores verdes, pendiente de extender la franja entre Cueto y San Román, y de trazar corredores transversales en sentido norte-sur:

2 – Impulsar la conexión con los ayuntamientos colindantes y del entorno de la bahía, mediante grandes corredores verdes que posibiliten la continuidad de los mismos a través de los distintos municipios.

A manera indicativa se pueden señalar los siguientes pasillos o corredores verdes en sentido este-oeste.

  • Estuario y márgenes de la Ría de Cubas.
  • Corredor 1 conectando La Maruca, Peñacastillo, Alday, Marismas Negras y Peña Cabarga.
  • Corredor 2 conectando Somocuevas, La Picota, Peñas Negras, Pozón de La Dolores y Cabárceno.
  • Estuario y márgenes del río Pas.

3 – Apostar por el modelo de parque naturalizado que cumpla la función de disfrutar de naturaleza en la ciudad:

  • Extender el parque de Las Llamas hasta Monte e inicio de La ALbericia, pero siguiendo un modelo naturalizado.
  • Crear otro gran parque en la franja Valdenoja-Monte-San Román, paralelo al Parque de Las Llamas y al espacio rural del norte costero, conectado con ellos.
  • Crear otro parque en la zona de confluencia del municipio de Santander con el de Bezana : barrio de Rucandial, arroyo Otero y monte Corbán.
  • Crear un parque de cierta entidad en la confluencia de las zonas residenciales y productivas al sur de Peñacastillo en la transición hacia el ayuntamiento de Camargo. 
  • Naturalizar el parque de La Remonta y excluir definitivamente la posibilidad de arruinarlo construyendo viviendas en él.
  • Crear un gran corredor verde naturalizado entre Peñacastillo y La Remonta y las estaciones.

A continuación, en las fotos, a la izquierda modelo a evitar, y a la derecha MODELO A SEGUIR.

4 – En los populosos y densamente construidos barrios de General Dávila norte y sur, promover un plan de ESPONJAMIENTO URBANO, evitando la construcción de más viviendas en las diversas parcelas que vayan surgiendo, aprovechándolas  como dotación pública destinadas a parques y zonas libres por motivos de compensación al caos urbanístico soportado.

5 – Considerar a los prados del litoral norte como reserva de suelo agrícola protegido con valor patrimonial, incluyendo los morios o tapias tradicionales de piedra. 

6 – Establecer una franja o  zona  de transición y protección espacial que garantice la preservación de la estructura histórica y las características ambientales y edificatorias de  los núcleos rurales del municipio, Cueto, Monte y San Román: evitando su desaparición por la posible invasión de bloques de viviendas o edificios netamente urbanos.  

7 – Ordenar el frente marítimo desde el Barrio Pesquero hasta los peligros, respetando la conservación de los valores paisajísticos y culturales de la fachada marítima, y garantizando  el libre acceso público hasta el borde del mar.

8 – Implantar en todos los barrios de la ciudad arbolado de variedad preferentemente autóctona, al límite de los posible y de forma aislada o en grupo, garantizando la protección y el desarrollo del arbolado urbano y el mantenimiento de la morfología característica de cada especie.

9 – Reservar en el municipio zonas para la implantación exclusiva de naves industriales y actividades productivas, garantizando la total separación y alejamiento de las zonas residenciales. Rodear los polígonos industriales con pantallas arbóreas de variedad autóctona y densos setos vegetales.

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